
Apreciada Pilar Rahola, sigo bastante a menudo sus opiniones en prensa y televisión y, aunque, como no podía ser de otra manera, no esté de acuerdo en todo con usted, admiro su independencia de pensamiento y su valentía para expresar sus opiniones. Soy madrileño y vivo en Madrid, pero, como he vivido muchos años en Barcelona, sigo también sus intervenciones en los medios en catalán. Como digo, admiro su coraje y su compromiso con la libertad, pero sobre todo admiro su lucha por la igualdad (señaladamente la de las mujeres) y su defensa de los seres más débiles y desprotegidos, dando voz a los que no la tienen, en especial, entre otros, a los animales. Es precisamente por ese respeto y admiración que, tras sus últimas y reiteradas opiniones sobre Benedicto XVI (y sin ignorar sus críticas a la jerarquía católica en muchas ocasiones), me dirijo usted para expresarle mi desconcierto al leerlas.
El papa es hoy en día un líder religioso cuyas consignas tienen influencia (en mayor o menor medida) sobre mil millones de personas. Eso hace que sus palabras y actos no sólo atañan a esas personas sino también a aquella gente que sufre los efectos de su doctrina, que, por ello, queda legitimada para criticarle.
Este papa tuvo uno de los cargos con más poder durante el pontificado de su predecesor, y es sabido que doctrinalmente fue su guía, pues Juan Pablo II fue un papa mediático no un teólogo o ideólogo como sí lo es Ratzinger. Durante estos dos últimos pontificados, la Iglesia ha retrocedido a las posturas más retrógradas y a un fundamentalismo e intransigencia extremos.
Ratzinger conoció durante el mandato de su predecesor todos los abusos que se perpetraron contra menores y los ocultó, como también lo hizo durante su propio reinado. Eso es un acto delictivo e inmoral bajo cualquier punto de vista, y por tanto quien lo comete es un criminal y un inmoral.
Ratzinger transmite con todo el poder propagandístico y mediático que le otorga su posición el deber ineludible de no usar condón y exige la procreación a destajo en un mundo superpoblado. Es evidente que mucha gente, sobre todo en los países más desarrollados, ignora este precepto, no así los más desfavorecidos, o los que no pueden acceder a la educación o a información seria sobre estos temas. ¿Acaso no es responsable moral este papa de las decenas o cientos de miles de personas que se contagian de sida o de otras enfermedades incurables por seguir sus mandatos? ¿Acaso no tiene alguna medida de responsabilidad en el dolor de todos esos niños que nacen infectados o de aquéllos que llegan a un mundo en el que no van a poder ser alimentados y morirán entre sufrimientos indefectiblemente?
Ratzinger transmite un claro mensaje de sumisión de la mujer al hombre y no pierde ocasión para manifestarlo. Si es cierto que la discriminación de las mujeres en el Islam es inaceptable, ¿no lo es también la que propugna su santidad? ¿No son los velos y cofias con que cubren las monjas sus cabezas un signo inequívoco de sumisión? No he visto nunca a un varón eclesiástico con la cabeza tocada, a no ser con una tiara o un birrete cardenalicio, que son signos de jerarquía, opuestos precisamente a los de sumisión. ¿Existen mujeres cardenales? ¿Existen obispas? ¿Existen papisas? No, la mujer debe obedecer y servir al hombre. El papa transmite ese mensaje machaconamente, tácita y explícitamente. Los mismos obispos anglicanos se pasan a las filas católicas porque la Iglesia Anglicana es demasiado tolerante con las mujeres y los homosexuales.
¿No tiene algo de responsabilidad en el sedimento de machismo y desigualdad de nuestra sociedad? ¿No hay ni una gota de responsabilidad en los maltratos y vejaciones que sufren las mujeres? ¿Ninguna, aunque sea indirecta, en la violencia doméstica y en los asesinatos de género?
Ratzinger anatemiza la homosexualidad y tampoco pierde ocasión para presentar a las personas homosexuales como antinaturales y pecadoras. Los adolescentes homosexuales tiene dos veces más posibilidades de cometer suicidio que los heterosexuales y, si no son aceptados por sus familias, hasta ocho veces más. ¿Algo del dolor que sufren estos chicos y chicas indefensos no es atribuible en ningún grado a su santidad? ¿Tampoco lo es el bulling que sufren los chavales homosexuales en las escuelas o los asesinatos homofóbicos o la discriminación en el trabajo? Las familias católicas son las más permeables a los sentimientos homófobos imbuidos desde la Iglesia, las más proclives a rechazar a sus hijos como desviaciones indeseadas en vez de apoyarlos y aceptar su condición, que nada tiene de malo y, sobre todo, de la que no son responsables. El mensaje que mandan los profesores religiosos en las escuelas a los adolescentes es muy claro: nunca seréis felices si sois homosexuales. Jesús no os acepta si vivís una vida conforme a vuestra naturaleza perversa. ¿De verdad no es responsable Ratzinger de su soledad, de su dolor?
Por último, como entidad política y simbólica, la Iglesia es una teocracia en la que la democracia y la igualdad brillan por su ausencia. También brilla por su ausencia el mensaje de Cristo en la vida de las jerarquías católicas, sólo hay que leer el Evangelio. Sus eminencias, con el papa a la cabeza, parecen más bien aquellos fariseos y sepulcros blanqueados de que hablaba el Mesías. ¿El mensaje de Cristo es que sus seguidores se comporten como príncipes (los cardenales) y emperadores (el papa), que amasen riquezas y vivan en la abundancia? ¿Dónde queda el no juzguéis si no queréis ser juzgados? ¿Dónde el dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios? ¿Dónde el ama a tu prójimo como a ti mismo?
El modelo que transmite la Iglesia es el de la intransigencia, el del dogma, un modelo en el que no cabe la sana razón ni el diálogo, en el que hay que aceptar todo un conjunto ideológico cerrado sin posibilidad de crítica, sin dejar cabida al método científico ni a la libre discusión y al libre pensamiento. ¿Son esos valores que son aceptables para ser transmitidos en las escuelas? ¿Acabaremos haciendo como el Tea Party y propugnando que se enseñé el creacionismo frente a la evolución de las especies? Este papa hostiga continuamente al gobierno español como laicista beligerante, a un gobierno que se ha postrado ante la Iglesia y ha seguido concediéndole prebendas y dinero público en contra de la igualdad y la laicidad prescritas en la Constitución.
¿Qué es lo que justifica las ideas? ¿Su coherencia y verdad o el número de sus seguidores? ¿Justifica a este papa que la gente salga a la calle en masa a recibirlo? ¿Lo justifica que tenga millones de seguidores? ¿Justifica eso acaso a los imanes islamistas o a los dictadores totalitarios?
La verdad, es que no puedo, por más que lo intento, encontrar qué tiene de bueno este papa, su visita a Barcelona, y su pontificado. Los beneficios económicos y de promoción turística que pueda haber aportado a la ciudad, ante el horror en la vida de muchas personas en el que su santidad tiene poca o mucha parte, no justifican en absoluto ninguna clase de apoyo. Pero sobre todo me es muy difícil entender cómo alguien razonable, sensible y que lucha por la libertad, como es usted, amiga Rahola, pueda ver con una mirada tan indulgente a un personaje así.
Bravo, bravo y bravo. No hay más que añadir. Bueno sí, darle la enhorabuena por semejante respuesta a Rahola (que la ha incluido en su blog). Felicidades por exponer su razonamiento con tanta claridad y contundencia.
ResponderEliminarSí. Mil felicidades al autor
ResponderEliminarMuy lúcido. Brillante, oh, Anacoreta.
ResponderEliminarCon la Iglesia hemos topado.
ResponderEliminarMuy bien Pepe. La has clavado. A ver cuando me vuelves a iluminar con otro articulo :)
ResponderEliminarGenial tu entrada, me encanta lo que dices y cómo lo dices. No puedo estar más de acuerdo contigo, y pienso que no sobra ni falta nada. Y me alegro mucho de que Pilar la haya publicado en su blog. Como dice el primer comentario: bravo, bravo y bravo.
ResponderEliminarUn analisi semplicemente perfetta. Una chiesa e un papa con tutti i vizi capitali. Non credo assolutamente che Dio si rispecchi in questo sistema e starà oltremodo arrabbiato con queste persone che strumentalizzano il suo nome e in suo nome si arricchiscono. Grazie per le tue parole a nome di tutte le donne e gli uomini che trovano in Spagna una società meno sottomessa al potere ecclesiastico. Continua a scrivere per favore,
ResponderEliminarUn bacio
Molt bé Pepe, molt bé. La Rahola no va estar encertada en el seu article de bevinguda al Papa, va pecar de frívola. Quim
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